Los primeros hallazgos que dan muestras del origen de Campo Real se remontan al Neolítico, gracias a unas hachas de piedras de la época encontradas muy cerca del caso urbano. Y es que la fisonomía del pueblo le confería, ya desde la Prehistoria, un perfecto lugar de defensa y a la vez de suministros.

El primer nombre que recibió el pueblo fue, a mediados del siglo X, el de Aldea del Campo, aunque durante la ocupación islámica se le llamó Campo de Almoacid, pasando a su nombre original otra vez en el año 1047 cuando el municipio fue liberado por el rey Fernando I el Grande, primer rey de Castilla. Desafortunadamente, en plena tierra de nadie, la villa volvió a manos musulmanas un año después y no sería reconquistada definitivamente hasta el año 1118 por el Arzobispo de Toledo.

Años después, en 1190, Alfonso VIII cedió la aldea a la ciudad de Segovia. Una decisión de la que se retractaría en 1214, devolviendo su jurisdicción al arzobispo de Toledo. Precisamente, en el año 1333, el arzobispo de Toledo celebra en el pueblo un Sínodo al que asisten 12 obispos y que pone de manifiesto la importancia que había ganado el lugar.

Los siglos pasarían tranquilos para Aldea del Campo hasta que con la llegada al trono del emperador Carlos V, varios de los vecinos del pueblo toman partido por la causa comunera y, tras la derrota, se ven obligados a solicitar el perdón real.banda antigua

 

De Aldea del Campo a Campo Real

La localidad continúa, como Aldea del Campo, sujeta a la dependencia de la Villa de Alcalá de Henares hasta 1555, año en que tras el pago de 7.000 ducados al rey Felipe II, éste eleva su categoría a la de Villa, pasando a llamarse a partir de entonces Villa de Campo y trasladando su dependencia directamente al arzobispo de Toledo. Continúa en los dominios del arzobispo hasta que el rey, necesitado de fondos, la vende, aproximadamente en octubre de 1579, al prestamista genovés Baltasar Catano, quien planeaba revenderla a Don Íñigo de Cárdenas, algo a lo que los vecinos se opusieron y, reuniendo 17.000 ducados, compraron su libertad, pasando a depender directamente de la Corona ya con el actual nombre de Campo Real; una dependencia que cesará cuando Felipe IV, debido a la mala situación económica del reino, decide vender diferentes lugares de realengo, entre ellos Campo Real, cuya jurisdicción es adquirida por Don Íñigo Vélez de Guevra y Tassis, Conde de Oñate, en 1636, alargándose las negociaciones durante diez años, hasta que en 1646 se firma el contrato de compra. Anteriormente, en 1639, el rey le había concedido el título de Conde de Campo Real.

Los años convulsos de la guerra por el trono español entre Felipe V y el archiduque Carlos de Austria afectarían directamente a Campo Real, que vio cómo su población disminuía y cómo los soldados del archiduque arrasaban la ermita de San Juan Bautista.

 

Guerra de la Independencia

Con la llegada del siglo XIX, Campo Real cambió radicalmente su historia de los últimos siglos al pasar a depender administrativamente de Madrid.

El 2 de mayo, los madrileños se alzaron en armas contra el invasor francés y Campo Real, incitado por un bando del alcalde de Alcalá de Henares, se adhirió al levantamiento tan sólo cuatro días después. Fueron años duros, especialmente cuando, a finales de año, las tropas galas llegaron al pueblo y quemaron el archivo parroquial, además de robar los candelabros, coronas, lámparas de plata e imágenes religiosas de la iglesia de Nuestra Señora del Castillo.

Los siguientes años tampoco serían muy propios para el municipio, viéndose afectado por las Guerras Carlistas, cuyos combatientes llegan a Campo Real antes de intentar avanzar hacia Madrid. La Desamortización de Mendizábal también dejaría su huella en el pueblo, pero serían las de Espartero y Madoz las que acabarían con el patrimonio del Concejo y de la Iglesia en la villa.

La llegada del siglo XX trae a Campo Real mejoras tan señaladas como un nuevo cementerio municipal en 1902; la llegada del fluido eléctrico y un nuevo reloj público que, colocado en el Ayuntamiento, sustituye al antiguo de la iglesia, ambos en 1904; la mejora del lavadero público cubierto y el techado del descubierto en 1910; y el establecimiento de la conexión telefónica en 1923. Este mismo año, en septiembre, comenzaría la dictadura del general Miguel Primo de Rivera (1870-1930), durante la que se repararían las carreteras de Valencia y Ambite en 1924; la construcción de un depósito de agua a los pies de laIglesia de Santa María del Castillo hasta la que se eleva el líquido procedente de la fuente pública y cuyas obras finales, con la colocación de una fuente en la plaza, terminaron en el verano de 1931, ya en tiempos de la II República, tras la proclamación de la misma en abril de dicho año.

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Campo Leal

En 1935, comienza la construcción de unas escuelas públicas de dos plantas y diseñadas para poder acoger tres módulos masculinos, tres femeninos y dos bibliotecas, y que al estar casi terminadas al inicio de la Guerra Civil Española (1936-1939) serían utilizadas militarmente durante la misma, y reparadas y finalizadas al término de la contienda, inaugurándose durante el curso 1941-42.

Durante la Guerra Civil, Campo Real, además de la pérdida de vidas humanas, Campo Real sufrió nuevos daños en su patrimonio artístico, ya de por sí mermado en anteriores contiendas: se quemaron deliberadamente todos los objetos de culto (cuadros, bancos, retablos, ...) de la Iglesia de Santa María; se incendió la Ermita de los Remedios, haciendo que se perdiera su techumbre; se prendió fuego al pórtico de la Ermita de las Angustias, provocando su destrucción, además de romper las columnas que lo soportaban.

retablo

 Entre los diversos cambios que la guerra llevó al municipio, uno fue el de su nombre, que es transformado por la comisión gestora del municipio en Campo Leal. Pero no sería ésta la mayor novedad durante el enfrentamiento bélico ya que al Este de su territorio se construyó un aeródromo militar, desaparecido al final de la guerra, que tendría una importante actuación durante las batallas del Jarama y de Brunete.

Otra importante novedad, debida a la interrupción de las comunicaciones ferroviarias entre Madrid y Valencia, rotas por el trazado de los frentes bélicos, fue la construcción del ferrocarril de los 40 días, que, pasando por Campo Real, comunicaba Madrid con Tarancón.

 

Siglo XX

El fin de la Guerra Civil trajo consigo un tiempo nuevo para el pueblo marcado por la construcción de 26 viviendas de protección oficial, la reconstrucción de la iglesia y del ayuntamiento, así como la finalización de la carretera a Velilla.

Los años 60 y 70 trajeron al pueblo un nuevo tiempo de prosperidad, con la llegada de la televisión, el agua corriente y el cambio de modelo económico, relegendándose la alfarería y la agricultura tradicional a un segundo plano en pos de la producción de quesos y de la industria aceitunera 

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